lunes, 19 de marzo de 2012

Doble vida

En una cena a mitad de año insinué que quería abandonar Derecho... La realidad era que hacía dos semanas que no entraba a la facultad. A la hora de clases, me iba a tomar a un café, estaba allí tres horas y regresaba a mi casa.

Los gritos de mi padre se escucharon a tres cuadras a la redonda. Su tono era entre indignado y agresivo. Mi madre, Ni se te ocurra!" Agaché la cabeza y dije en forma sumisa "Si Papá"

Esta situación me obligó a construir una doble vida. En las apariencias era la hija modelo, que acataba los deseos de sus padres, iba a la facultad todas las mañanas, informaba que aprobaba todos los exámenes, y todos eran felices. Mi padre, comentaba orgulloso que, ya había hablado con un amigo, para que al año siguiente, me tomaran como pasante en un Estudio Jurídico. "Es un trabajo muy operativo, donde hay que archivar papeles, y armar carpetas.. pero hay que hacerse desde abajo si se quiere ser un gran profesional". Mi madre opinaba que debía buscar un novio abogado pues de ese modo, podría desarrollarme profesionalmente en conjunto con El.

Ellos ya habían decidido como iba a ser el resto de mi vida.

Yo por las mañanas, iba a bares a leer libros, a dejar pasar el tiempo y a pensar en como escaparme de toda esta trampa. La única que sabía sobre esta situación era Pato. Por entonces trabajaba en un bar por las noches y se acostaba muy tarde. Su único día libre era los lunes, por ello, los martes a la mañana, en lugar de ir al bar, me iba a pasar la mañana con ella.

Me sentía sucia y culpable, como esas mujeres infieles que engañan al marido por lujuria o desdén. No era digna de todo aquello que mis padres me habían dado, los estaba defraudando. No podía ver en ese momento su egoismo. Muy dentro mio ya los odiaba, pero canalizaba todo ese odio en mi propia persona. Pato me consolaba, pero ella tampoco estaba pasando una etapa feliz desde lo emocional, por ende, salvo llorar conmigo, o tratar de tranquilizarme del modo que fuera, no podía hacer nada.

Intentamos un par de veces tener sexo, pero fue desastroso y forzado. El sexo se tiene con la cabeza, no con el cuerpo, y mi cabeza estabe en otro lado.. La de Pato también.

viernes, 16 de marzo de 2012

La gordita y el Jugador de Rugby

No tengo un solo recuerdo decente de mi vida como estudiante de Derecho.

Tenía cero afinidad con la carrera, cero onda con los profesores, odiaba cada cosa que debía estudiar y repetir como loro. El problema era que, ya con 21 años se me notaba cada vez mas. Si bien mis notas seguían siendo buenas, mi forma de ser en clase era muy apática y no encontraba motivación en nada.

En una de las materias mas aburridas, conocí al "Jugador de Rugby". Un pobre muchacho, musculoso, creído y superficial. Suponía que el modo de llamar la atención era relatando todos los bienes materiales, de sus padres. Era su tema favorito de conversación. Una de las primeras veces que hablamos, me empezó a recitar términos jurídicos en latín, y jocosamente le respondí que de latín, lo único que entendía era Cunninlingus. Fue un error.

Supongo que por esa broma supuso que yo era una especie de ninfómana, o liberada sexual, y el tipo se me pegó como mosca a la miel.  Si bien le puse algunas veces cara de asco, no le entraban las balas y seguía buscando la oportunidad para hablar conmigo. La materia que cursábamos era muy insoportable, y como el resto de la gente, no me daba bola, le seguí la corriente en clase, pero me negué a verlo fuera de la facultad.

El profesor tenía el "síndrome de la Sociedad de los Poetas Muertos". Suponía que siendo histriónico y hablando rápido, iba a lograr que nos interesáramos en la porquería que enseñaba. Promediando el cuatrimestre propuso armar grupos de estudio  de cuatro o cinco personas para preparar trabajos prácticos que iba a dar. No quería hacerlo, porque no me importaban ni los trabajos, ni aprender la materia, ni mucho menos tener contacto personal con nadie, pero... si quería aprobar, tenía que hacerlo. "Jugador de Rugby", obviamente vino al humo enseguida, y varios grupos de personas, armaron espontáneamente grupos con gente que ya conocían.

Con nosotros quedaron los descastados. Un flaquito de lentes, con ojos muy grandes y celestes, un chico alto y morocho callado, y una chica gordita, que vestía siempre trajecitos y vestidos de vieja. Faltaba Pierce y eramos el grupo de Community.

Al flaquito de lentes no lo vimos mas. Después de ese día, se asustó o le dio vergüenza, pero no vino mas a clase. Los cuatro que quedamos eramos cualquier cosa, menos un equipo de estudio. El chico alto era extremadamente tímido, casi no hablaba, y respondía con monosílabos. La chica, al margen del sobrepeso, no era fea, pero se vestía y se peinaba como mi abuela. El "Jugador de Rugby" me seguía mirando con lujuria y a los otros dos los miraba con desprecio.

En la primera reunión que hicimos en casa del chico alto (era el que vivía mas cerca), el "Jugador de Rugby" me tiró los perros de frente, y me hice la tonta. Pero fui a tomar algo a un bar con El. Estaba muy entusiasmado, lo dejé hablar y le propuse: "Me encantaría salir con vos, pero ¿no viste como te mira la gordita?" es una lástima que se quede con las ganas...

Pocos años atrás había leído el libro de Laclos "Las Amistades Peligrosas", y me encantaba el personaje que había compuesto Glenn Close en la Película en base a dicho libro. Yo era la condesa de Merteuil. Mi propuesta indecente para mi Vizconde de Valmont fue, "Sacale las ganas a la gordita, y después no hay problemas, vamos nosotros".

Un tipo normal, obviamente, me hubiera mandado al demonio, pero era un "Jugador de Rugby", el pibe se creía que se las sabía todas, y estuvo de acuerdo. "En Dos semanas hablamos".

Diez días después vino y me dijo. "Ya está, salimos anoche, y pasó". Le pedía pruebas y empezó a tartamudear. Le digo, "voy a preguntarle" y me frenó... El idiota pensó que yo era tan idiota como El. Por una semana no me habló.. Pero poco a poco, se fue acercando de nuevo. Era un imbécil, pero muy perseverante.

Una noche, en casa del chico alto, estábamos con un tema muy denso. Insoportable hasta para ellos tres que pensaban seriamente en recibirse de abogados. El "Jugador de Rugby" estaba tenso, serio, pero decidido. Le habló al oido a la gordita, y se la llevó a un sofá a un costado de la habitación. Como el respaldo nos tapaba, no veiamos que estaba sucediendo detrás pero lo imaginábamos. El chico alto, pobre, comenzó a disculparse que era gay que yo no quisiera nada... Le dije, todo bien. En realidad por muchas cosas, no me tomó por sorpresa.

El sofá era un terremoto, y la gordita era una locomotora teniendo sexo. Caminamos con el chico alto hacia un costado, y a través de un espejo, conseguimos una vista casi perfecta. Por si nadie se dio cuenta, soy muy voyeur. Lo tenía atrapado con las piernas y lo estrujaba contra los almohadones, con gesto de placer. El "Jugador de Rugby", estaba todo colorado, con una actitud de mezcla de placer y dolor. Cada quince o veinte segundos la gordita aullaba y jadeaba, y luego seguía con el frote. O era multiorgásmica (Envidia) o lo fingía muy bien. Fue un coito largísimo. Cuando el "Jugador de Rugby" acabó trató de sacarla de encima, pero no pudo, ella como en el catch, lo aprisionó con las piernas y gritó casi salvajemente junto a El.

La gordita miró por el espejo, vio que la estábamos mirando y con sonrisa pícara dijo "Vienen?" Amablemente nos negamos. El Jugador de Rugby igual, parecía Knock Out, por varias horas, no podía parar de jadear y transpirar. Cuando nos alejamos, ella comenzó a besarlo de nuevo, y el dio vuelta los ojos.. pero respondió. El chico alto, al otro día me dijo que estuvieron horas en ese sofá. Lo exprimió como un Limón.

Al dia siguiente fue a la Facultad con temor. El idiota del "Jugador de Rugby" se me iba a venir encima y no iba a tener excusas para mandarlo al cuerno. Sin embargo, para mi sorpresa, ni se me acercó. Cuando nos sentamos en clase, se fue lejos mío. Cruzamos miradas, y parecía como avergonzado. La gordita, estaba vestida como siempre, con un vestido antiguo, pero se le veía un semblante radiante. Como un gato que se acaba de comer un ratón...

Nunca supe como terminó esta historia. Pocos días después dejé la estupidez esta de estudiar Derecho.

¿Habrán terminado como pareja?, ¿El "Jugador de Rugby habrá bajado los humos, o seguirá siendo el imbecil de siempre?, ¿La gordita protagoniza una doble vida, o esta experiencia fue una revelación?
¿Habrá habido alguna otra historia entre ellos?

Mi idea es que los idiotas no cambian nunca, que la gordita siempre fue igual y solo su vestimenta me hizo prejuzgarla, y que nunca mas se dieron bola entre ellos. Pero... a ciencia cierta.. no lo se.

sábado, 10 de marzo de 2012

El año de Inflexión

Al muy poco tiempo de haber regresado a Buenos Aires me di cuenta que mi vida ya no sería nunca mas igual.

Mi padre exigió que sacara de mi cabeza mis intenciones de estudiar Marketing, Diseño o "algo creativo" y siguiera como el, algo seguro, Económicas o Abogacía. Odiaba los Contadores, y por eso, a mi pesar y para no tener mas problemas, comencé a estudiar Derecho. Muy poco tiempo después también odiaba a los Abogados.

Mi santa madre, me acompañó (en realidad me hizo ir, casi compulsivamente), primero a su ginecóloga, y luego a un médico clínico para ver si había contraído una enfermedad venérea o "algo peor".

La ginecóloga, tras revisarme (y supongo comprobar que ya no era virgen...), me hizo "una charla informativa" sobre los riesgos del sexo ocasional. Mi madre había quedado afuera, pero esta mujer era amiga de ella de muchos años. Por ende, sabía que estaba en terreno enemigo, y cualquier cosa que dijera "incriminatoria" iba a ser relatada con todos los detalles, a mi santa madre. Al final, con gesto amistoso me dijo ¿Alguna pregunta?. Y tome revancha.

Pregunté muchas cosas, del estilo "¿Se puede lastimar algo con la doble penetración" ¿Contagia herpes el sexo oral entre mujeres?" ¿Dejan de ser efectivos los anticonceptivos si se mezclan con drogas duras o mucho alcohol?  "¿Como puedo darme cuenta si tiene alguna enfermedad alguien que acabo de conocer?" Los gestos en la cara de la Doctora, pagaron la visita. Sin embargo esto era otra ficha de Dominó que volteaba a la anterior. 

A los dos días, y por recomendación de la Ginecóloga fuimos a un médico clínico. Quien ordenó Análisis completos de sangre y orina. Luego, con los resultados (no tenia ni hepatitis, ni HIV, ni Herpes, ni drogas...) revisó cada centímetro cuadrado de mi cuerpo, incluyendo todos los orificios, en busca de cualquier tipo de pruebas incriminatorias. Yo me sentía un cadáver, y el tipo era Grissom de CSI buscando el pinchazo de la aguja, o la fisura anal.  Cuando llegué a casa me sentía humillada y con una sensación de odio que crecía dentro mío. Todos eran enemigos.

El fin de semana salí con mis amigas, y en un bar conocimos unos chicos. Uno era de esos "toquetones", los que te acomodan el pelito, te rozan la pierna sin darse cuenta, y miran con ojos de ternero degollado. Le seguí el tren, le devolví los "toqueteos" y terminamos a la noche en un hotel. Cuando le dije que quería experimentar el sexo anal, el pibe primero puso cara de "me gané el Quini", pero luego estaba un tanto asustado. Sigo aclarando que, por entonces, yo era muy, pero muy pelotuda. Este pibe era todavía mas. Sin nada de lubricante forzó la situación y me lastimó. Sin embargo no se detuvo hasta acabar mientras yo gritaba como una loca. Encima, no era de los que terminan en 10 segundos... Si me llegaba a revisar de nuevo, Grissom ya iba a encontrar su fisura.

Con Pato hablábamos mucho por teléfono. Pero nos veíamos poco.  Ella vivía en la zona de Caballito, y yo en el Lejano Oeste. Una vez la invité a salir con mis amigas, y fue todo un desastre. La bardearon un poco por como estaba vestida (ropa de cuero ajustada, mucho delineador) y ella no se quedó atrás y las trató de "pobres boluditas consentidas" . Yo sufría un poco por mis amigas, pero mucho mas por Pato la cual puso una excusa idiota y con toda razón se fue. Por dos semanas no me atendió las llamadas, pero un día me invitó a un recital. El cual empezaba muy tarde.

A una de mis amigas le pedí que me cubriera. Le dije a mis santos padres que me iba a quedar a dormir en su casa, y me fui al recital. Pase antes por el Departamento de Pato. Era un 2 ambientes, no muy luminoso, en el centro de Caballito. Con las paredes pintadas de celeste, con dibujos de nubes y muy pocos muebles. En una de las paredes de la habitación, había decenas de graffities firmas, dedicatorias y dibujos. "todos los que pasan por aca, dejan su firma" me dijo.

El recital fue algo zarpado, pero normal. Nos metimos en el medio del pogo y nos golpearon. Todos estaban un poco sacados. Pato terminó con un ojo medio cerrado y yo con un codo ensangrentado y el pantalón roto. Por un amigo de Pato.. fuimos detrás del escenario, conocimos a los músicos (una banda medio pelo, aclaro...) y tomamos unas cervezas con el amigo de Pato, que trabajaba en la iluminación y dos pibes mas.  Los tres estaban muy drogados, y apenas podían articular palabras. Los dejamos hablando solos y nos volvimos para lo de Pato.

Tengo por costumbre (manía, obsesión etc.) cepillarme el pelo antes de acostarme. Me puse mi camisón rosa, con voladitos y moñitos, y me cepillé el pelo veinte minutos. Pato miraba TV, y seguía tomando cerveza. Cuando vino a la pieza eramos algo ultra opuesto. Ella en bombacha, con una remerita, los pelos parados, look algo alcoholizada y yo con mi camisón prolijo y el pelo cepillado... Nos miramos en el espejo, lo comentamos y nos reímos hasta vomitar. Le conté la historia reciente de mi culo, y nos volvimos a reír mucho. En ese momento pensé "si viene voy para adelante", quiero probar todo aquello que mi santa madre tema que haya hecho. Pero Pato se quedó dormida con la lata de cerveza en la mano. A la mañana, cuando me fui no se había despertado. Antes de irme, con una fibra negra, le hice un autoretrato con el camisón rosa, y una dedicatoria hot. Otra ficha de Dominó acababa de caer y voltear a la siguiente.

Ese año vi a Pato solo dos o tres veces mas, falleció mi abuelo, la única persona decente de verdad en mi casa, aprobé con excelentes notas todas las materias de Derecho y terminé de hacer realidad muchos de los temores de mi santa madre, pues comencé a ser bastante promiscua en materia sexual. Como escribía al principio, nada iba a ser igual.

Sin embargo mis padres parecían no darse cuenta. Cuando mi viejo dijo "El 15 de Enero nos vamos a Gesell", supe que ni en pedo iba a ir pero no sabía como iba a escaparme.

jueves, 8 de marzo de 2012

Mi vida en el lado iluminado

La gran pregunta que una se hace siempre es ¿En realidad voy a contar todo?, ¿Y si lo leen mis amigos, mi familia, aquellos que fueron parejas estables? Nada me importa. Fuck You All.

 Yo hasta los 21 años era una chica casi normal. Vivía en el Oeste del Gran Buenos Aires, en una localidad tranquila, hice toda mi primaria y secundaria en un colegio privado bilingüe, de los tres hermanos se podía decir que era la mas rebelde, pero mis rebeldías eran tonterías derivadas del mal carácter y la vida fácil. Terminé la secundaria con notas aceptables y sin llevarme materias, mi colegio, mis amigos, los lugares a los que salía estaban todos dentro del radio de veinte cuadras de mi casa. Vida de provinciana sin complicaciones.

 Por esa epoca no tomaba ningún tipo de drogas, y como cualquier chica normal, bebía alcohol (Fernet, Cerveza, a veces Vodka) en la "previa" de las salidas para ir mas entonadas y perder las inhibiciones. Hablando de perder, a los dieciséis, también perdí mi virginidad con un "novio oficial". Pasando en limpio, mi vida iba casi como siguiendo el reglamento de la Persona Normal Argentina del Siglo XXI. Al menos a la vista de mis viejos.

 En Enero, en general en la segunda quincena, veraneábamos en Villa Gesell. Todos los años, a la misma casa alquilada, con mis tíos, y mis abuelos maternos. Nos trasladábamos en dos autos, en viajes que duraban diez o doce horas porque a mi abuela le daba miedo viajar de noche, y en cambio de quincena el tráfico era imposible. En Gesell al menos hasta los 19, seguía la rutina de la familia la cual, si se quiere, era todavía mas rígida que la de mi casa en Buenos Aires. Diez Horas; Levantarse, Diez Treinta: Desayunar Once Horas: Ir a la Playa, Trece Horas volver Trece Treinta: Almorzar, Catorce Treinta: Siesta, Dieciseis Horas: Playa de nuevo, Dieciocho Horas volver a tomar el Te. Diecinueve Horas bañarse, Veinte Horas; Ir a dar la vuelta a la Avenida 3, Veintiuna treinta horas: Cenar, Veintidos Treinta (si mi viejo no veia un partido de futbol) mirar una pelicula o leer un libro. Veinticuatro horas: Apagar la luz para dormir.

 Quince dias haciendo lo mismo. Juro que lo respetaba pues había sido criada de esa manera.

 Esas eran mis vacaciones. Hasta el dia que me rebelé. Tenía 19 años y conocí a Pato en la playa. (Pato no se llama Pato, pero no quiero mandarla al frente). Era mayor que yo, 24 o 25 años muy delgada, con varios tatuajes en la piel, pelo cortito con flequillo rolinga, piercing en el ombligo y en el labio. (mucho mas tarde aprendería que había un tercero...) Me había tocado ir a buscar comida a una Rotiseria con mi hermanita (entonces tenía 12). Todo estaba atrasado, y Pato esperaba con nosotras. Lo natural fue conversar. Pegamos buena onda de entrada. Me preguntó a que playa iba y allí quedamos.

 Volvimos a encontrarnos en la Playa, mas de una vez, charlamos mucho, y fue natural que me invitara a "dar una vuelta". Mis viejos, que me habían visto con ella, la catalogaron al toque: " Drogadicta, Lesbiana, debe andar en cosas raras, fijate esa malla como le deja todo el culo al aire etc." Cuando dije que no cenaba en casa y salía hubo un conato de gritos y respuestas mías, pero fue mi abuelo quien me tiró la soga "Tiene 19 años déjense de joder, ¿La quieren, dejar encerrada hasta los 40?.

Finalmente salí. En una de las primeras charlas en la playa, Pato me había tirado los perros. Era chica pero no imbécil y mi respuesta fue " No soy Gay", La respuesta fue, "yo tampoco, pero cuando pego onda con alguien, no me importa el sexo". Sin embargo, quedó claro el limite. Cuando me dijo de salir, hizo la innecesaria aclaración, "no te voy a violar, tranquila". Por entonces, yo debía dar una imagen de bastante pelotuda.

 Tomamos algo, después caminamos por la playa, y nos sentamos a esperar el amanecer. No intentó ponerme un dedo encima, y mi sensación era una mezcla de alivio y desilusión.. Cosa de locos. Cuando volví a casa, las caras de culo llegaban hasta el piso. Pero nadie me dijo nada. Creo que no se animaron a conocer la respuesta.

 Pato conocía gente en Gesell, mucha gente, y pronto me integré a su grupo de amigos. La mayoría estaba en camping y sin un peso encima. Las salidas eran muy divertidas, y todas terminaban en la playa con un radio grabador viejo escuchando música. Una de esas noches fumé mi primer porro, y fue una desilusión. No sentí nada distinto a beber tres fernets. Pero me relaje tanto que me quedé profundamente dormida. Abrí los ojos, y el sol estaba alto. Deberían ser las ocho o las nueve de la mañana. Mi llegada a casa fue caótica. Mi viejo ya había estado en la Comisaria, todos lloraban y me insultaban. Creo que fue mi tia la que dijo "tiene olor a Porro".

 Cuando mi santa madre con cara de circunstancia me preguntó "¿Usaste Protección?" (supongo que me imaginaba en una monumental orgía de drogas y sexo), sin pensar le dije que "No" pero a propósito no dije nada mas. En realidad era verdad que no había usado, pues en esas noches en la playa, nadie me había puesto un dedo encima. Había parejas que hacían sus cosas, incluso Pato, cada tanto se enroscaba con alguien en los medanos, pero a mi no se me acercaron nunca. De todos modos tuve el placer perverso de no aclarar nada. Que piensen lo que quieran. como decía al principio Fuck You!.