Tenía cero afinidad con la carrera, cero onda con los profesores, odiaba cada cosa que debía estudiar y repetir como loro. El problema era que, ya con 21 años se me notaba cada vez mas. Si bien mis notas seguían siendo buenas, mi forma de ser en clase era muy apática y no encontraba motivación en nada.
En una de las materias mas aburridas, conocí al "Jugador de Rugby". Un pobre muchacho, musculoso, creído y superficial. Suponía que el modo de llamar la atención era relatando todos los bienes materiales, de sus padres. Era su tema favorito de conversación. Una de las primeras veces que hablamos, me empezó a recitar términos jurídicos en latín, y jocosamente le respondí que de latín, lo único que entendía era Cunninlingus. Fue un error.
Supongo que por esa broma supuso que yo era una especie de ninfómana, o liberada sexual, y el tipo se me pegó como mosca a la miel. Si bien le puse algunas veces cara de asco, no le entraban las balas y seguía buscando la oportunidad para hablar conmigo. La materia que cursábamos era muy insoportable, y como el resto de la gente, no me daba bola, le seguí la corriente en clase, pero me negué a verlo fuera de la facultad.
El profesor tenía el "síndrome de la Sociedad de los Poetas Muertos". Suponía que siendo histriónico y hablando rápido, iba a lograr que nos interesáramos en la porquería que enseñaba. Promediando el cuatrimestre propuso armar grupos de estudio de cuatro o cinco personas para preparar trabajos prácticos que iba a dar. No quería hacerlo, porque no me importaban ni los trabajos, ni aprender la materia, ni mucho menos tener contacto personal con nadie, pero... si quería aprobar, tenía que hacerlo. "Jugador de Rugby", obviamente vino al humo enseguida, y varios grupos de personas, armaron espontáneamente grupos con gente que ya conocían.
Con nosotros quedaron los descastados. Un flaquito de lentes, con ojos muy grandes y celestes, un chico alto y morocho callado, y una chica gordita, que vestía siempre trajecitos y vestidos de vieja. Faltaba Pierce y eramos el grupo de Community.
Al flaquito de lentes no lo vimos mas. Después de ese día, se asustó o le dio vergüenza, pero no vino mas a clase. Los cuatro que quedamos eramos cualquier cosa, menos un equipo de estudio. El chico alto era extremadamente tímido, casi no hablaba, y respondía con monosílabos. La chica, al margen del sobrepeso, no era fea, pero se vestía y se peinaba como mi abuela. El "Jugador de Rugby" me seguía mirando con lujuria y a los otros dos los miraba con desprecio.
En la primera reunión que hicimos en casa del chico alto (era el que vivía mas cerca), el "Jugador de Rugby" me tiró los perros de frente, y me hice la tonta. Pero fui a tomar algo a un bar con El. Estaba muy entusiasmado, lo dejé hablar y le propuse: "Me encantaría salir con vos, pero ¿no viste como te mira la gordita?" es una lástima que se quede con las ganas...
Pocos años atrás había leído el libro de Laclos "Las Amistades Peligrosas", y me encantaba el personaje que había compuesto Glenn Close en la Película en base a dicho libro. Yo era la condesa de Merteuil. Mi propuesta indecente para mi Vizconde de Valmont fue, "Sacale las ganas a la gordita, y después no hay problemas, vamos nosotros".
Un tipo normal, obviamente, me hubiera mandado al demonio, pero era un "Jugador de Rugby", el pibe se creía que se las sabía todas, y estuvo de acuerdo. "En Dos semanas hablamos".
Diez días después vino y me dijo. "Ya está, salimos anoche, y pasó". Le pedía pruebas y empezó a tartamudear. Le digo, "voy a preguntarle" y me frenó... El idiota pensó que yo era tan idiota como El. Por una semana no me habló.. Pero poco a poco, se fue acercando de nuevo. Era un imbécil, pero muy perseverante.
Una noche, en casa del chico alto, estábamos con un tema muy denso. Insoportable hasta para ellos tres que pensaban seriamente en recibirse de abogados. El "Jugador de Rugby" estaba tenso, serio, pero decidido. Le habló al oido a la gordita, y se la llevó a un sofá a un costado de la habitación. Como el respaldo nos tapaba, no veiamos que estaba sucediendo detrás pero lo imaginábamos. El chico alto, pobre, comenzó a disculparse que era gay que yo no quisiera nada... Le dije, todo bien. En realidad por muchas cosas, no me tomó por sorpresa.
El sofá era un terremoto, y la gordita era una locomotora teniendo sexo. Caminamos con el chico alto hacia un costado, y a través de un espejo, conseguimos una vista casi perfecta. Por si nadie se dio cuenta, soy muy voyeur. Lo tenía atrapado con las piernas y lo estrujaba contra los almohadones, con gesto de placer. El "Jugador de Rugby", estaba todo colorado, con una actitud de mezcla de placer y dolor. Cada quince o veinte segundos la gordita aullaba y jadeaba, y luego seguía con el frote. O era multiorgásmica (Envidia) o lo fingía muy bien. Fue un coito largísimo. Cuando el "Jugador de Rugby" acabó trató de sacarla de encima, pero no pudo, ella como en el catch, lo aprisionó con las piernas y gritó casi salvajemente junto a El.
La gordita miró por el espejo, vio que la estábamos mirando y con sonrisa pícara dijo "Vienen?" Amablemente nos negamos. El Jugador de Rugby igual, parecía Knock Out, por varias horas, no podía parar de jadear y transpirar. Cuando nos alejamos, ella comenzó a besarlo de nuevo, y el dio vuelta los ojos.. pero respondió. El chico alto, al otro día me dijo que estuvieron horas en ese sofá. Lo exprimió como un Limón.
Al dia siguiente fue a la Facultad con temor. El idiota del "Jugador de Rugby" se me iba a venir encima y no iba a tener excusas para mandarlo al cuerno. Sin embargo, para mi sorpresa, ni se me acercó. Cuando nos sentamos en clase, se fue lejos mío. Cruzamos miradas, y parecía como avergonzado. La gordita, estaba vestida como siempre, con un vestido antiguo, pero se le veía un semblante radiante. Como un gato que se acaba de comer un ratón...
Nunca supe como terminó esta historia. Pocos días después dejé la estupidez esta de estudiar Derecho.
¿Habrán terminado como pareja?, ¿El "Jugador de Rugby habrá bajado los humos, o seguirá siendo el imbecil de siempre?, ¿La gordita protagoniza una doble vida, o esta experiencia fue una revelación?
¿Habrá habido alguna otra historia entre ellos?
Mi idea es que los idiotas no cambian nunca, que la gordita siempre fue igual y solo su vestimenta me hizo prejuzgarla, y que nunca mas se dieron bola entre ellos. Pero... a ciencia cierta.. no lo se.

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