sábado, 10 de marzo de 2012

El año de Inflexión

Al muy poco tiempo de haber regresado a Buenos Aires me di cuenta que mi vida ya no sería nunca mas igual.

Mi padre exigió que sacara de mi cabeza mis intenciones de estudiar Marketing, Diseño o "algo creativo" y siguiera como el, algo seguro, Económicas o Abogacía. Odiaba los Contadores, y por eso, a mi pesar y para no tener mas problemas, comencé a estudiar Derecho. Muy poco tiempo después también odiaba a los Abogados.

Mi santa madre, me acompañó (en realidad me hizo ir, casi compulsivamente), primero a su ginecóloga, y luego a un médico clínico para ver si había contraído una enfermedad venérea o "algo peor".

La ginecóloga, tras revisarme (y supongo comprobar que ya no era virgen...), me hizo "una charla informativa" sobre los riesgos del sexo ocasional. Mi madre había quedado afuera, pero esta mujer era amiga de ella de muchos años. Por ende, sabía que estaba en terreno enemigo, y cualquier cosa que dijera "incriminatoria" iba a ser relatada con todos los detalles, a mi santa madre. Al final, con gesto amistoso me dijo ¿Alguna pregunta?. Y tome revancha.

Pregunté muchas cosas, del estilo "¿Se puede lastimar algo con la doble penetración" ¿Contagia herpes el sexo oral entre mujeres?" ¿Dejan de ser efectivos los anticonceptivos si se mezclan con drogas duras o mucho alcohol?  "¿Como puedo darme cuenta si tiene alguna enfermedad alguien que acabo de conocer?" Los gestos en la cara de la Doctora, pagaron la visita. Sin embargo esto era otra ficha de Dominó que volteaba a la anterior. 

A los dos días, y por recomendación de la Ginecóloga fuimos a un médico clínico. Quien ordenó Análisis completos de sangre y orina. Luego, con los resultados (no tenia ni hepatitis, ni HIV, ni Herpes, ni drogas...) revisó cada centímetro cuadrado de mi cuerpo, incluyendo todos los orificios, en busca de cualquier tipo de pruebas incriminatorias. Yo me sentía un cadáver, y el tipo era Grissom de CSI buscando el pinchazo de la aguja, o la fisura anal.  Cuando llegué a casa me sentía humillada y con una sensación de odio que crecía dentro mío. Todos eran enemigos.

El fin de semana salí con mis amigas, y en un bar conocimos unos chicos. Uno era de esos "toquetones", los que te acomodan el pelito, te rozan la pierna sin darse cuenta, y miran con ojos de ternero degollado. Le seguí el tren, le devolví los "toqueteos" y terminamos a la noche en un hotel. Cuando le dije que quería experimentar el sexo anal, el pibe primero puso cara de "me gané el Quini", pero luego estaba un tanto asustado. Sigo aclarando que, por entonces, yo era muy, pero muy pelotuda. Este pibe era todavía mas. Sin nada de lubricante forzó la situación y me lastimó. Sin embargo no se detuvo hasta acabar mientras yo gritaba como una loca. Encima, no era de los que terminan en 10 segundos... Si me llegaba a revisar de nuevo, Grissom ya iba a encontrar su fisura.

Con Pato hablábamos mucho por teléfono. Pero nos veíamos poco.  Ella vivía en la zona de Caballito, y yo en el Lejano Oeste. Una vez la invité a salir con mis amigas, y fue todo un desastre. La bardearon un poco por como estaba vestida (ropa de cuero ajustada, mucho delineador) y ella no se quedó atrás y las trató de "pobres boluditas consentidas" . Yo sufría un poco por mis amigas, pero mucho mas por Pato la cual puso una excusa idiota y con toda razón se fue. Por dos semanas no me atendió las llamadas, pero un día me invitó a un recital. El cual empezaba muy tarde.

A una de mis amigas le pedí que me cubriera. Le dije a mis santos padres que me iba a quedar a dormir en su casa, y me fui al recital. Pase antes por el Departamento de Pato. Era un 2 ambientes, no muy luminoso, en el centro de Caballito. Con las paredes pintadas de celeste, con dibujos de nubes y muy pocos muebles. En una de las paredes de la habitación, había decenas de graffities firmas, dedicatorias y dibujos. "todos los que pasan por aca, dejan su firma" me dijo.

El recital fue algo zarpado, pero normal. Nos metimos en el medio del pogo y nos golpearon. Todos estaban un poco sacados. Pato terminó con un ojo medio cerrado y yo con un codo ensangrentado y el pantalón roto. Por un amigo de Pato.. fuimos detrás del escenario, conocimos a los músicos (una banda medio pelo, aclaro...) y tomamos unas cervezas con el amigo de Pato, que trabajaba en la iluminación y dos pibes mas.  Los tres estaban muy drogados, y apenas podían articular palabras. Los dejamos hablando solos y nos volvimos para lo de Pato.

Tengo por costumbre (manía, obsesión etc.) cepillarme el pelo antes de acostarme. Me puse mi camisón rosa, con voladitos y moñitos, y me cepillé el pelo veinte minutos. Pato miraba TV, y seguía tomando cerveza. Cuando vino a la pieza eramos algo ultra opuesto. Ella en bombacha, con una remerita, los pelos parados, look algo alcoholizada y yo con mi camisón prolijo y el pelo cepillado... Nos miramos en el espejo, lo comentamos y nos reímos hasta vomitar. Le conté la historia reciente de mi culo, y nos volvimos a reír mucho. En ese momento pensé "si viene voy para adelante", quiero probar todo aquello que mi santa madre tema que haya hecho. Pero Pato se quedó dormida con la lata de cerveza en la mano. A la mañana, cuando me fui no se había despertado. Antes de irme, con una fibra negra, le hice un autoretrato con el camisón rosa, y una dedicatoria hot. Otra ficha de Dominó acababa de caer y voltear a la siguiente.

Ese año vi a Pato solo dos o tres veces mas, falleció mi abuelo, la única persona decente de verdad en mi casa, aprobé con excelentes notas todas las materias de Derecho y terminé de hacer realidad muchos de los temores de mi santa madre, pues comencé a ser bastante promiscua en materia sexual. Como escribía al principio, nada iba a ser igual.

Sin embargo mis padres parecían no darse cuenta. Cuando mi viejo dijo "El 15 de Enero nos vamos a Gesell", supe que ni en pedo iba a ir pero no sabía como iba a escaparme.

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